Una celebración fuera de contexto

Por Susana Roca E. – Comunicadora

En nuestro país no importó el estado de calamidad para la fiesta de independencia…la gala fue organizada con gran pompa y estilo.  La iluminación que lució la plaza el 14 y 15 de septiembre por la tarde fue impresionante, la elegancia de la alfombra roja para recibir a ministros de estado y otros invitados, las bombas, el acto protocolario; en fin, ambas celebraciones fueron dignas de un país próspero y sin mayores crisis.

Todo lo anterior contrasta con una Guatemala que vive una de las mayores crisis de su historia, con más de 300 mil ciudadanos desempleados, con muchos aún hospitalizados y con un semáforo que continua ROJO en la mayoría de municipios y departamentos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Las sirenas de ambulancias sonaron durante un minuto como homenaje, dicen, al personal hospitalario que lucha contra el virus en condiciones poco dignas; pero, para que les sirve a ellos que las sirenas sonaran frente al Palacio Nacional.  Mejor hubiera sido homenajearlos con salarios puestos al día, quizás un bono de independencia les hubiera caído mejor, total, con tantos millones que recibió el ejecutivo.  De pronto un mejor homenaje hubiera sido servirles un plato de comida caliente, delicioso y diferente a lo que reciben todos los días; un rico tamal o un buen almuerzo les hubiera satisfecho más a nuestros héroes anónimos.

Las bombas resonaron que seguramente hasta incomodaron al paciente adolorido y cansado, harto de estar encerrado en un hospital, sobre todo a los que se encuentran en el Hospital General San Juan de Dios que seguramente alcanzaron a escuchar aquellos estruendos.

Pero claro, a nuestro presidente le gusta lucirse, le gusta ser portada en los medios de comunicación y para no sorprender, a la actividad religiosa en Catedral Metropolitana le acompañó el Jefe de Gobierno, digo, del Centro de Gobierno, quién ocupó el lugar que le adjudican en otros momentos a la Primera Dama, por delante de los Ministros de Estado.

Y es que Guatemala no estaba para una Gala de ese nivel, si estamos en Estado de Calamidad, lo oportuno hubiera sido una celebración sobria y discreta, de bajo presupuesto pues; congruente con la situación que vive el país.  Congruente con aquellos desvalidos que han sufrido la embestida del COVID-19, de aquellos que no tienen hoy, la ilusión de un empleo digno o sufren aun por el cierre de su pequeño negocio.

Y no faltaron las puntadas en el discurso presidencial, ya que para el Dr. Giammattei la libre expresión tiene un límite, y ese es la verdad; aludiendo a la libre expresión que quiso ser frenada con amenazas, golpes y prisión en días anteriores; tan solo por publicar solamente la verdad, contenida en documentos oficiales proporcionados por instituciones gubernamentales.

Que triste que para ejecutar presupuesto para celebrar la independencia si hubo gentes eficientes y rápidas para ejecutar, quizás debían enviarlas a la cartera de salud para que agilicen la ejecución presupuestaria y ya de paso para que apresuren la redacción de protocolos, ya que 48 horas de la apertura del aeropuerto aún no hay protocolos oficiales publicados y menos personal capacitado con base en ellos.

Ojalá la Directora de Prioridades Presidenciales, fuera más que el nombre rimbombante de un puesto y que sirviera para decirle al presidente cuales son las verdaderas prioridades del país.

¡Ojalá los funcionarios públicos de mi Guate fueran más independientes!

 

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