Tratamiento milagroso

Por Susana Roca E. – Comunicadora

Apenas el 18 de septiembre recién pasado, Comunicación Presidencial confirmaba que el presidente era positivo a COVID-19, esto en un punto en donde la gestión de Giammattei es fuertemente cuestionada por la baja ejecución y la duda de donde están los fondos, los muchos fondos asignados para la lucha contra la pandemia; además de la fuerte presión por una postura ante la figura del Centro de Gobierno que funciona con autoridad sobre ministros y usurpando funciones de la vicepresidencia.

Miguel Martínez, a quien el presidente ha reconocido como su amigo de muchos años y que muchos guatemaltecos mencionan cómo posible pareja sentimental del mandatario, pide, exige y decide casi sobre cualquier cosa en el país y no puede ser cuestionado por nadie ya que goza de la protección presidencial; cuando Contraloría General de Cuentas hizo algunos hallazgos, Martínez casualmente demandó a un funcionario de esa institución, más clara la coacción no pudo ser.

El diagnóstico llegó en un momento bastante cómodo para el presidente y ahora resulta que en 8 días el tratamiento ha sido muy efectivo y ya el presidente dice estar curándose; muchos seguimos dudando de la enfermedad presidencial ya que su necesidad de poder no le permitió soltar la presidencia ni un solo día y puntualmente cada mañana ha llegado el reporte de salud.

Según él, muy enfermo, pero se le pudo ver virtualmente en reuniones y cumpliendo la agenda de trabajo presidencial; lo que tampoco ha faltado como en un show bien montado son los mensajes de aliento con una notable producción detrás.  Ni a los menores de edad se les respetó, ni se les protegió y hasta de ellos echó mano el equipo de Comunicación Presidencial, ya que en redes sociales hemos visto distintos videos de niños enviando mensajes de salud al presidente.

Y es que cuándo nos ha mentido tanto, es difícil creerle al presidente cualquier cosa que diga o que haga.  Si estuvo enfermo realmente, vaya que consiguió un tratamiento milagroso y si no, ya se lo cobrará la patria.

Mientras tanto, que Dios bendiga a quienes padecen la enfermedad en casa o en los centros asistenciales en todo el país.

¿Y usted estimado lector, le cree o no al presidente?

 

 

 

 

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