Los malos guatemaltecos, están entre nosotros

Por Susana Roca E. – Comunicadora

Cómo guatemalteca, orgullosa de una Guatemala Rica en cultura, en gastronomía, en arte, música y gastronomía, pero sobre todo de gente trabajadora, amante del país, que lucha de sol a sol, los 7 días de la semana, personas solidarias que al ver a su hermano en apuros, ni siquiera se lo piensa para salir a ayudar. Lo hemos visto en los momentos difíciles, cómo somos capaces de unirnos por el bien común.
Hace años atrás, consciente y ordenadamente nos unimos en un solo clamor popular y fue algo extraordinario ver aquella plaza de la constitución, rebosando amor patrio, llena de familias completas, bebés, niños, jóvenes, adultos mayores, todos cantando al unísono, nuestro Himno Nacional como la mayor expresión de manifestación para hacerle ver al presidente y a la vicepresidenta de ese entonces nuestra indignación y nuestro hartazgo.
La piel se enchinaba, las lágrimas de orgullo brotaban sin poder evitarlas, mientras nuestra bandera ondeaba libremente cómo agradeciendo aquella expresión de amor.
Y la plaza repleta de gente y nuestro canto, logró aquella vez que sin un ápice de violencia, lográramos la renuncia de aquellos píos…ayer la historia se volvió a repetir parcialmente, porque lamentablemente llegaron también esos malos guatemaltecos, que creen que su indignación les da el poder de destruir aquello que a nuestros antepasados les costó tanto dejarnos, destruir los edificios, el arte y los documentos que cuentan nuestra historia y qué más que el valor monetario es el valor histórico que tienen. Los malos guatemaltecos aprovechan las circunstancias para mostrar su resentimiento social, destruyendo aquello que les es útil a la mayoría de las personas. Capaces de seguir odiando a un personaje que ya falleció y en su estupidez destruyen la obra que hoy utilizan hombres y mujeres trabajadores.
Pero los malos guatemaltecos no son solo esos patojos resentidos que vimos felices destruyendo cosas, también malos guatemaltecos esos que aprobaron ese presupuesto de forma anómala, mal guatemalteco es el presidente que salió a defenderlo y que no ha hecho bien su trabajo para el que fue elegido. Mal guatemalteco el vicepresidente que
pretende una renuncia conjunta dejando el país a la deriva, malos guatemaltecos los ministros que salen a respaldar aquello que saben que no es correcto, ¿o acaso a la ministra de salud le complace que le quiten recursos a sus hospitales y centros de salud, por ejemplo?
Malos guatemaltecos esos que despojaron a un agente de la policía de su uniforme para luego quemárselo. Malos guatemaltecos esos policías que aprovecharon la situación para golpear y agredir a todos parejo. Mal guatemalteco el ministro de Gobernación que nos hizo esperar por un informe de la situación, breve y escueto, hasta más de las 10 de la noche.
Malos guatemaltecos aquellos comunicadores tendenciosos que publican solo lo que les conviene a sus intereses.
Guatemala merece que nosotros sus hijos, luchemos por ella pero sin violencia, sin lastimarla más porque ya lo hemos hecho, porque los buenos guatemaltecos, somos la mayoría y somos quienes cada día hacemos grande a Guatemala.
¿Y usted, quiere ser un buen guatemalteco o irse del lado de los malos guatemaltecos?

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