Divorcio en el legislativo… también 

Por Susana Roca E. – Comunicadora

La actual crisis política por la que atraviesa el país ha venido a desnudar también la poca armonía que reina en el legislativo y es que al parecer todos son felices pero en sus bancadas, porque de acuerdo no logran ponerse y el hemiciclo se ha dividido en dos bandos. Por un lado, el oficialista y sus allegados y en el otro extremo, la oposición.
El primer bando goza del beneplácito del jefe del ejecutivo, liderado obviamente por Rodríguez, diputado oficialista. Por ende, disfrutan de los placeres y beneficios que ello implica. Se caracterizan por reuniones clandestinas, en las que, sin duda, hacen sus macabros planes y acuerdos, su última obra, querer aprobar un presupuesto millonario, que
los demás diputados no pudieron leer y tampoco escuchar su lectura porque el diputado a cargo, lo balbuceó en vez de leerlo correctamente. Al ver el video, se antoja regresarlo a primero primaria para que un buen maestro le enseñe a leer. Acción llevada a cabo aprovechando el silencio y oscuridad de la noche; al igual que cuando la Junta Directiva y sus amigos quisieron anunciar que suspendían el acuerdo, haciéndolo a la mitad de la noche y posterior al rechazo de la gran mayoría de los sectores de la sociedad.
En la otra esquina, la oposición conformada por pequeños grupos pero con un mismo objetivo, contrariar al oficialismo, abanderados con defender los intereses del pueblo. A ellos los vimos, no votar por aquel presupuesto, los vimos quejarse de no haber sido invitados, ni sus jefes de bloque a la reunión de media noche para suspender el
presupuesto. A algunos de ellos los vimos manifestar frente a las puertas del Congreso. No sabemos a ciencia cierta, si porque les queda algo de dignidad o porque también quisieran una tajada del presupuesto.
Y así, queda evidenciado que quién lidera el congreso, no busca el bien común pero ni de sus colegas; pedirle entonces que se preocupe por la desnutrición, la pobreza extrema, la educación, la salud, la seguridad, etc. es pedirle peras al olmo porque cómo puede satisfacerse con el dinero del pueblo, es incapaz de tener algo de dignidad.
Aún así, se atreve a decir que los que nos manifestamos, rechazando aquel abusivo presupuesto, somos una minoría. Ojalá y ahora sí los guatemaltecos cuándo tengan la oportunidad de votar por un candidato a Diputado, se la piensen más, analicen mejor a los aspirantes y en un futuro podamos tener un mejor Congreso, más ético, más profesional,
más decente…

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