Cambio de administración en EEUU…esperanzas para los emigrantes

Por Susana Roca E. – Comunicadora

El cambio de administración gubernamental en Estados Unidos ha alentado a los hondureños a cruzar Guatemala y México, motivadas por la llegada de Joe Biden a la presidencia y con esperanzas de un cambio en las políticas migratorias por parte del demócrata.

Desde San Pedro Sula, al suroeste de Honduras, este viernes han salido entre 3.000 y 5.000 personas, camino hacia Estados Unidos, con la ilusión de un posible cambio en las políticas migratorias de parte del demócrata. La caravana había avanzado a mediodía hasta la localidad norteña de Copán, donde los organizadores decidirán la ruta a tomar para cruzar hacia Guatemala, con dos opciones en mente: los puestos fronterizos de Aguascalientes y El Florido. Mientras, el Gobierno guatemalteco ha afirmado que no permitirá el ingreso de los migrantes y ha desplegado a decenas de militares y policías en las fronteras del país para impedirles el paso.

Los migrantes dejan un país devastado por los huracanes Eta e Iota, golpeado por la pandemia de coronavirus y asfixiado por la violencia. Esta caravana es la segunda que se forma desde diciembre, cuando centenares de hondureños partieron rumbo a Estados Unidos tras el azote de los huracanes, que han dejado a decenas de miles de familias sin hogar ni forma de subsistencia.

Estados Unidos ha afirmado que sus “socios”, México y Guatemala, no permitirán “que los grupos de caravanas de migrantes avancen hacia el norte en violación de la soberanía, las órdenes de salud pública vigentes y las leyes de inmigración de las respectivas naciones en toda la región”. También ha advertido que “nuestro compromiso con el estado de derecho y la salud pública no se ve afectado por un cambio de Administración en Estados Unidos”.

El Gobierno del presidente hondureño Juan Orlando Hernández ha desplegado a la policía militar y ordenado que se establezcan retenes en la ruta de los migrantes, para evitar que avancen hacia el norte. Además, se ha establecido un toque de queda en el país. Mientras, Guatemala ha ordenado a su Ejército y a la Policía Nacional Civil que creen puestos de control en la carretera hacia el océano Atlántico, después de que el presidente Alejandro Giammattei decretó el jueves el estado de prevención en los departamentos de Izabal, Zacapa, Chiquimula, Jutiapa, Santa Rosa, El Progreso y Petén. “Le suplicamos señor presidente que nos permita pasar por Guatemala, nos estamos muriendo de hambre”, han pedido los migrantes.

Los organizadores de la caravana alegan que parten de Honduras por la pobreza, falta de empleos y la violencia que carcome al país. En el grupo viajan familias enteras, incluyendo ancianos, niños, madres adolescentes con sus hijos y jóvenes hartos por la falta de oportunidades. Aunque la mayoría llevan cubrebocas, no cuentan con las pruebas negativas de la COVID-19, uno de los requisitos para ingresar a Guatemala.

Biden y el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, han apostado por una nueva estrategia migratoria, después de cuatro años de duras políticas migratorias del republicano Donald Trump. Ambos líderes mantuvieron una conversación a mediados de diciembre, con la que se abre una nueva etapa entre los dos países clave en la gestión de la migración centroamericana. En esa conversación ambos políticos destacaron la necesidad de “revitalizar la cooperación entre EE UU y México para garantizar una migración segura y ordenada, contener el coronavirus, impulsar las economías de América del Norte y asegurar la frontera común”, según informó el equipo de transición demócrata. La postura de Biden con respecto al tema migratorio sería “permitir que continúe el plan de promover el desarrollo y el bienestar de las comunidades del sureste de México y de los países de Centroamérica”.

 Todavía está por verse en qué nuevas estrategias se traducirán estos discursos conciliadores, que por el momento generan expectativas entre aquellos centroamericanos sin futuro, ya sea porque lo han perdido todo por los desastres naturales que han azotado a la región o por la falta de oportunidades que sus gobiernos —la mayoría carcomidos por la corrupción— son incapaces de proporcionarles. “Mi ilusión es llegar a Estados Unidos, comprar mi casita porque ya me aburrí de vivir alquilando y estar trabajando para otra gente”, ha dicho uno de los migrantes que viaja en la caravana.

Cabe recordar que durante el trayecto de la primera caravana migrante se sucedieron episodios violentos en los pasos fronterizos en donde las mujeres y los niños eran puestos al frente, sin ninguna consideración.

La caravana planea llegar a la frontera con Estados Unidos cuando ya el cambio de mandos se haya dado.

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