A dos años de la tragedia del Volcán de Fuego

Por Simey Dávila – Periodista

El domingo de 3 de Junio 2018, quedará marcado en el corazón de nuestra nación, provocando un luto, recordando momentos de pánico e incertidumbre, para todos aquellos que perdieron seres queridos, recordando angustia y pesar.

Todo inicia con retumbos, que para los habitantes en las faldas del volcán de fuego eran “normales”, seguidos por estallidos que causaron una fuerte lluvia de ceniza en diferentes departamentos de Guatemala; para luego saber que debido a los fuertes vientos partes de México, Honduras y El Salvador también serían afectados por la ceniza.

Se tomaron acciones: cerraron el aeropuerto internacional La Aurora como medida de prevención, muchas personas empezaron a evacuar. Elementos de socorro se desplazaron hacía las zonas de mayor riesgo.

Las aldeas El Rodeo y San Miguel Los Lotes, Escuintla desaparecieron, con ellas miles de personas que no lograron salir y que buscaron refugio dentro de sus viviendas, hoy día ambas aldeas son pueblos fantasmas, conocidas como La Zona 0.

Personas llamando a familiares, imágenes de mujeres y hombres que salían de las nubes de humo negro con la piel colgando, niños ensangrentados por los flujos piroclásticos, vapores que al entrar en contacto con la piel, la ampollaban y desgarraban, muchos lograron huir, otros desaparecieron entre la nube de vapores, y muchos otros, quedaron enterrados vivos bajo la lava.

El lic. José Hernández fungía como director de la 55 Compañía de Bomberos Voluntarios en San Juan Alotenango, ellos fueron los principales actores en las labores de evacuación y rescate, dos bomberos de esa compañía fallecieron ese día, Antonio Castillo de 40 años y Juan Bajxac de 34 años, ambos intentando evacuar a las personas que se encontraban en el sector de Las Lajas tomando vídeos, los flujos piroclásticos devastaron todo a su paso, encontrando restos de la ambulancia en la que se movilizaban los bomberos kilómetros abajo.

“Esa noche será de las que jamás se podrá olvidar, gente llamaba a las líneas de la estación de bomberos, pedían que los fuéramos a sacar de ese horno. Otras llamaban para que oráramos con ellos, el calor era demasiado” comenta el Lic. Hernández

Otros testimonios narran como sus familiares les llamaban para pedir que solicitaran enviar helicópteros que llevaran cisternas de agua y que las dejaran caer sobre las viviendas, porque estaban bajo la lava, lo que no sabía era que no se podrían localizar las viviendas pues habían quedado más de dos metros bajo los flujos piroclásticos, restos de árboles y viviendas que habían sido arrastradas y destruidas con las violentas corrientes de lava.

NOS UNIMOS COMO HERMANOS, Guatemala y el mundo se volcó para ayudar a los damnificados que se encontraban en los albergues temporales llevando alimentos, ropa y donaciones a los sobrevivientes, queriendo llevar alivio, un abrazo, pero esa marca quedará por siempre.

319 fue la cifra de muertes reportadas por el gobierno, más de dos mil personas trasladadas a albergues, hoy en día esa cifra se queda corta con todos aquellos que han reportado desaparecidos a sus familiares.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *