66 días después, Campur sigue sin certezas

Por Susana Roca E. – Comunicadora

66 días han pasado desde aquel día en que el agua de las tormentas Eta e Iota cubrieron por completo Campur, dejando a sus habitantes sin nada y hasta sin la esperanza de un futuro. En los primeros días, cómo pasa siempre en estas situaciones, mucha ayuda les fue entregada, pero a medida que pasa el tiempo, la ayuda termina quedando en manos del gobierno.

En esta ocasión la reconstrucción de las comunidades afectadas quedó bajo la responsabilidad del vicepresidente Castillo, quien al parecer está muy ocupado peleando con el presidente, porque del plan de reconstrucción aún no se sabe nada concreto.  Mientras en las comunidades y especialmente en Campur las familias ya están regresando a lo que fueron sus viviendas, aprovechando que el nivel del agua ha ido bajando, pero vivir en esas circunstancias ha sido difícil.

Viviendo entre los escombros han empezado a limpiar las grandes cantidades de lodo que es todo lo que les quedó. Son alrededor de 900 familias que sobreviven gracias a la ayuda de algunas organizaciones, pero aseguran que las entidades estatales los han abandonado.

Estamos sin ninguna noticia de lo que hará el Gobierno con nosotros, al principio vinieron a ofrecernos mucho, pero que venga una comisión casa por casa, nada todavía”, expresó uno de los afectados. Inicialmente estuvo funcionando un comedor estatal en el lugar, pero después de 15 días se retiró. Sin fuentes de empleo y sin tierras para empezar a cultivar, los habitantes de Campur viven de la solidaridad y las donaciones que van recibiendo.

Fueron aproximadamente 900 casas que quedaron bajo al menos 12 metros de agua, a más de dos meses de registrado el desastre, aún no hay un dictamen oficial que determine si la comunidad es o no habitable.

Tal parece que el ritmo de trabajo del gobierno central es mucho más lento que la necesidad de las personas o de pronto porque ellos, el vicepresidente, los ministros, los voceros y demás nunca han experimentado el vivir en un albergue temporal por semanas; al principio vimos a un vicepresidente Castillo muy comprometido y con ganas, sin embargo, 66 días después ni la evaluación de daños ha podido avanzar.

Mientras CONRED recomendó a las familias no volver a sus viviendas por el peligro que eso representa, éstas no reciben información de cómo les va a apoyar el gobierno central o quizás es que nadie le ha recordado o le ha contado al presidente, que como dijo en aquellos días, si no le piden él no sabe a quién ayudar.

Es hora de que los jefes del ejecutivo se pongan serios y se pongan a trabajar por los guatemaltecos honrados de alguna manera, el jugoso salario que reciben y todo lo que se comen y disfrutan pagado por esos mismos guatemaltecos por los que no se preocupan.

 

 

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